28 de julio de 2026
La paradoja ambiental de la inteligencia artificial: una lectura imprescindible para comprender sus verdaderos costos
En los últimos años, la Inteligencia Artificial ha dejado de ser un tema exclusivamente tecnológico para convertirse en un asunto transversal a múltiples disciplinas, entre ellas el derecho, la política pública y, por supuesto, el derecho ambiental. En ese contexto el artículo “Paradoja ambiental de la inteligencia artificial: entre la conservación y la huella ambiental” en el libro: “Lecturas sobre Derecho del Medio Ambiente, Tomo XXV”. Este tema es desarrollado por: Victoria de la Cruz, Carolina Montes y Lucía Soto. Es una lectura especialmente recomendable, no solo por la actualidad del tema que aborda, sino también por la manera crítica en la que desarrolla una discusión que hoy resulta imprescindible: la relación entre inteligencia artificial y sostenibilidad ambiental.
Autora: Carmen Celena Velasquez Hurtado. Monitora del Departamento de Derecho del Medio Ambiente y Tierras. Universidad Externado de Colombia
La IA representa una herramienta con un enorme potencial para contribuir a la protección ambiental pero, al mismo tiempo, genera impactos ecológicos relevantes que obligan a cuestionar su sostenibilidad. A partir de esta premisa, las autoras desarrollan una reflexión en torno a la “paradoja ambiental” de la inteligencia artificial: su capacidad de servir a la conservación y, simultáneamente, de profundizar sobre los recursos naturales y los ecosistemas.
En primer lugar, la IA ha adquirido una importancia creciente en el ámbito ambiental, principalmente por su capacidad para procesar grandes volúmenes de datos, identificar patrones complejos y formular modelos predictivos útiles para la gestión de fenómenos ecológicos. En este punto, el artículo destaca que la IA ha permitido mejorar la predicción de eventos climáticos extremos, el monitoreo de ecosistemas, la detección de deforestación, la conservación de la biodiversidad, la gestión del agua y la energía, así como la optimización de procesos en sectores como la agricultura, el transporte y el manejo de residuos.
Agregando a lo anterior, algunos casos concretos de aplicación de la inteligencia artificial en el campo ambiental, tanto a nivel internacional como en Colombia, encontramos: herramientas de monitoreo de icebergs en la Antártida, sistemas de clasificación de residuos, tecnologías para detectar acumulaciones de plástico en los océanos y proyectos orientados a la protección de la Amazonía o a la reducción del desperdicio de alimentos. Estos ejemplos permiten evidenciar que la IA ya está siendo utilizada como un instrumento de apoyo para enfrentar desafíos asociados al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la gestión eficiente de los recursos naturales.
No obstante, el eje central de análisis se encuentra en el examen de los impactos ambientales negativos que produce la IA. El funcionamiento y la expansión de esta tecnología requieren una infraestructura física y tecnológica que implica altos costos ambientales. En particular, se identifican tres grandes problemáticas:
- Una demanda intensiva de recursos naturales, especialmente energía, agua y minerales estratégicos como el litio y el cobalto, necesarios para la fabricación y operación de la infraestructura tecnológica.
- La generación de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, derivada de la rápida obsolescencia de los equipos y del crecimiento acelerado de los sistemas asociados a la IA.
- Su contribución al cambio climático, debido al elevado consumo energético de los centros de datos y al aumento de emisiones de gases de efecto invernadero que ello implica.
Finalmente, la inteligencia artificial debe ser analizada desde una perspectiva integral que permita valorar tanto sus beneficios como sus riesgos ambientales. Por ello, resulta necesario promover políticas públicas, marcos regulatorios y estándares de sostenibilidad que orienten el desarrollo y uso de la IA hacia modelos más responsables con el medio ambiente. En el caso colombiano, aunque existen avances en materia de política pública sobre inteligencia artificial, todavía no hay una regulación específica que aborde de forma suficiente sus impactos ambientales. En ese sentido, el artículo plantea la urgencia de incorporar esta discusión al derecho ambiental y a la gobernanza tecnológica, con el fin de evitar que una herramienta concebida para optimizar procesos y apoyar la sostenibilidad termine profundizando las mismas crisis ecológicas que busca ayudar a resolver.
Cita: Montes, C. Lecturas sobre derecho del medio ambiente. Tomo XXV (25.ª ed.). Universidad Externado de Colombia.
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