4 de agosto de 2022

El sabor agridulce que nos deja la cop 26

Víctimas directas de desastres ambientales, líderes de más de 197 países, activistas ambientales, ONGS, y muchas más organizaciones y entidades públicas y privadas, se dieron cita Glasgow, en lo que se catalogó como el evento más importante de la agenda mundial para tratar el fenómeno que está poniendo en jaque a la humanidad: el cambio climático.

Por: Paola Marcela Gil Morales*

Luego de jornadas extensas, de múltiples conversaciones y negociaciones, terminó finamente el pasado 12 de noviembre esta cumbre mundial, cuyo objetivo era principalmente el de acordar y acelerar la acción sobre el Acuerdo de París; por un lado, y por el otro, establecer los nuevos objetivos climáticos para los próximos años.

¿Se lograron los objetivos propuestos?

La pregunta no es fácil de responder, y como la verdad, depende del ángulo desde donde se mire, en este caso, la respuesta depende del sector de la población a quien se le pregunte.

Para la comunidad científica, activistas, ONGS y las poblaciones víctimas directas, los jóvenes, indígenas, entre otros; los acuerdos concertados están lejos de alcanzar el objetivo de evitar el desastre mundial, y el balance final de la COP 26 deja un sabor agridulce.

Los jóvenes manifestaron su inconformidad durante las protestas que se llevaron a cabo en Glasgow      durante el viernes y el sábado de negociaciones, Elizabeth Kité, por ejemplo, líder de la juventud en Nuku’alofa, Tonga. Dice que El acuerdo no hace lo suficiente para salvar a su hogar en las islas del Pacífico de quedar sumergido, y que la existencia de su isla está en juego, y agrega: “Es como si los países ricos estuvieran diciendo, ‘Sí, dejaremos que las islas desaparezcan y trataremos de encontrar una solución a lo largo del camino“.

Sohanur Rahman, de 25 años, fundador del movimiento “Friday for Future” (el movimiento internacional estudiantil promovido por la activista sueca Greta Thunberg) en Bangladesh. sostuvo en Glasgow durante dos semanas con la esperanza de regresar con buenas noticias para las comunidades más afectadas. Pero se va sintiéndose impotente y traicionado.: “Estas promesas vacías no protegerán a nuestro pueblo de la crisis“, afirma:

Edwin Mumbere, otro activista de 29 años que vive en Uganda concluye que “No se han establecido soluciones verdaderas a pesar de que les hemos comprobado que el cambio climático es real“.

Pero para otros sectores de la población, sin embargo, se cumplieron a cabalidad con los objetivos fijados. Especialmente para los jefes de estado. Macron por ejemplo reconoce que: “Por primera vez, todos los estados se comprometen a acelerar la reducción del uso del carbón. Este es un paso alentador. Seguimos movilizados para tener éxito en el siguiente paso: un anuncio de la salida del carbón firmado por los principales emisores. ¡Llegaremos allí!”

Pese a las múltiples perspectivas, en general todos reconocen que se lograron avances, en relación con tres aspectos fundamentales: la brecha de las metas para reducir las emisiones, la brecha en las reglas para cumplir y monitorear el progreso, y la brecha en el financiamiento.

Así, por primera vez en la historia una COP concluye con un acuerdo concreto en la reducción gradual de la energía del carbón manteniéndolo en 1.5ºC, imponiéndose a los países la obligación de limitar el aumento global de la temperatura, reduciendo el 45% de las emisiones de los gases de efecto invernadero antes de 2035 y reducirlas a cero en 2050. 

Pero, ¿Por qué es tan importante mantener el aumento de la temperatura en 1.5º C?

Hay un sin número de consecuencias para el planeta si las temperaturas aumentan: calor extremo, daños por ciclones tropicales, inundaciones por precipitaciones más intensas, derretimiento de los polos, pérdida de biodiversidad, riego para los países insulares de desaparecer, pérdida de cosechas y de alimentos, hambrunas, si se mantienen los índices actuales de deforestación, degradación de suelo e incendios forestales, la mayor selva tropical del planeta, el Amazonas, podría perder hasta 700% de su vegetación nativa y convertirse en desértica para mitad de siglo, entre otras. El riesgo de que se presenten estos fenómenos con más frecuencia depende directamente del aumento de temperatura.

Fuente: WWF [1]
 

    

Ahora bien, es verdad que, en el texto del acuerdo, el aumento de la temperatura se mantiene en 1.5ºc. pero también es cierto que para que esto sea real, la voluntad de los estados es determinante y juega un papel trascendental, para evitar la catástrofe ambiental y salvar al planeta del calentamiento global.

Financiación

El compromiso desde el Acuerdo de París es que los países desarrollados deben financiar anualmente a los países en desarrollo. En esta COP se destaca que 12 gobiernos se comprometieron a entregar 413 millones de dólares para contribuir a la resiliencia climática a través del Fondo de Países Menos Desarrollados, que son 46. Además, una coalición internacional de inversores se comprometió a donar más de 1.000 millones de dólares para dotar a los países latinoamericanos con flotas de autobuses públicos eléctricos cero emisiones con la iniciativa Acelerador de Despliegue Rápido de Autobuses Cero Emisiones (ZEBRA)

Este punto es trascendental, y encara una realidad de justicia social ambiental: los países desarrollados llegaron a ese punto de desarrollo sin ningún limitante en sus emisiones de CO2, y son los responsables directos de que hoy hablemos de calentamiento global, y ahora los países en desarrollo están en una posición de vulnerabilidad ya que sufren más con los efectos del cambio climático, por un lado; y, por otro lado, se ven limitados en sus emisiones y en consecuencia en su desarrollo.

Metano

Otro gran responsable en el calentamiento global, es un gas de efecto invernadero menos conocido, pero terriblemente dañino para efectos de subir la temperatura del planeta: el metano; en palabras de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen: “Alrededor del 30% del calentamiento global desde la Revolución Industrial se debe a las emisiones de metano, y es uno de los gases que podemos cortar más rápido. Haciéndolo se ralentizará inmediatamente el cambio climático“,

Por lo que los estados se sumaron a la iniciativa para reducir las emisiones de metano en un 30% para 2030, lo cual es sin duda un gran avance.

Recordemos el metano se produce principalmente por la actividad agrícola, y en este sentido, no solo bastan las buenas intenciones de bajar la producción por parte de los estados; para que esta meta de reducción del 30% se materialice, debe haber un cambio de conciencia en la humanidad, los índices de consumo de vacas deben disminuir a toda costa, en otras palabras, y para ser más gráficos, ese pedazo de carne que te sirves en el plato a diario está calentando el planeta.

Sin embargo, esta información no se dará de este modo, porque volvemos a caer en el juego de los intereses de los grupos económicos que viven del mercado, los que, a través de publicidad y mercadeo, susurran las ventajas de la proteína, tan necesaria ahora nuestro mundo fitness.

Deforestación

La deforestación ha sido uno de los mayores problemas ambientales en los últimos tiempos, la especie humana literalmente está acabando con los pulmones del planeta, pues acciones tales como: la extracción del aceite de palma, la conversión de terrenos para la agricultura, los incendios forestales, la tala y quema, son solo alguna de las causas para que este fenómeno aumenta día a día a gran velocidad, el gobierno Británico en un comunicado aseguró que: “los bosques desaparecen a un ritmo de 27 campos de fútbol por minuto“. 

Por esta razón la COP 26 fue el escenario para que “un centenar de líderes de países que representan el 85 % de los bosques del planeta se comprometen a “detener y revertir la deforestación y la degradación de la tierra” para 2030, informó el Gobierno británico.

Este acuerdo fue respaldado por 19. 000 millones de dólares en fondos públicos y privados, e integra más del 85 % de los bosques de todo el mundo, lo que equivale a 3700 millones de hectáreas de tierras, incluyendo los bosques tropicales de Brasil, la República Democrática del Congo e Indonesia.

Como parte del pacto, una docena de países se comprometieron a aportar 12.000 millones de dólares en fondos de financiamiento público hasta el 2025, los que se destinarán a actividades de restauración del paisaje, a la lucha contra los incendios forestales y al apoyo a asegurar los derechos de las comunidades forestales indígenas. Los compromisos adicionales del sector privado, de 7200 millones de dólares, y las promesas de frenar actividades de inversión relacionadas con la deforestación, también forman parte del compromiso.

Así mismo hubo grandes promesas en materia de tecnología, en materia de derecho espacial, a lo cual le dedicaremos un capítulo aparte.

 En conclusión, podemos decir que este acuerdo nos deja un sabor agridulce, lastimosamente esa hoja de ruta, fijada en el acuerdo COP 26, hace parte del derecho Internacional Ambiental un derecho “Soft Law”, es decir no es jurídicamente vinculante, para las partes.  Que se esperaba un acuerdo más comprometido dadas las condiciones catastróficas que podrían derivarse del aumento de temperatura.

Existió un cambio de último momento que desilusionó al mundo entero, y consistió en la propuesta de China apoyada por india para que se diluyera ese compromiso clave. Cambiando en el documento la expresión “eliminación progresiva” por “reducción progresiva”, sin duda, una demostración de fuerza geopolítica, que dejó a los países insulares y los países en desarrollo con pocas opciones, el presidente de Bolivia en este sentido expresó: “no estamos de acuerdo, pero es mejor esto a nada”.    

Vale la pena citar las palabras del presidente de la COP 26: Alok Sharma, quien, en su discurso de clausura con la voz entrecortada, y quien tuvo que hacer una pausa para contener las lágrimas dijo: “Esta es una victoria frágil. Hemos mantenido vivo el 1,5. Ese era nuestro objetivo principal cuando emprendimos este viaje hace dos años, asumiendo el papel de la presidencia designada de la COP”, dijo Sharma. “Pero diría que todavía el pulso de 1,5 es débil”. Recordemos que Sharma pasó los últimos dos años viajando por el mundo y convenciendo a los gobiernos de la trascendencia de este momento para aliviar un poco el planeta, por eso su frustración se hizo notoria y evidente en el cierre de este evento.

Por ahora, debemos mirar hacia el futuro, con la esperanza de que la próxima COP, supere las expectativas de la anterior.


*Egresada de la Especialización en Derecho del Medio Ambiente e integrante del Observatorio en Derecho del Medio Ambiente de la Universidad Externado de Colombia.


[1] IPCC 1.5°C. (s. f.). WWF conserves our planet, habitats, & species like the Panda & Tiger | WWF. https://wwf.panda.org/discover/our_focus/climate_and_energy_practice/ipcc152/