20 de mayo de 2025

Recensión a la obra de Oscar Darío Amaya Navas, Agua y Derecho Constitucional en Colombia, y algunas reflexiones.

La escasez de agua es una problemática cada vez más presente en el mundo actual, por ello, no es de extrañar que el derecho esté más preocupado por regular este recurso, elevándolo a la categoría de derecho humano o fundamental. Así, es importante revisar doctrina en materia para entender la idea de un derecho al agua, siendo la obra del Dr. Amaya un insumo importante para ello, especialmente en Colombia.

Por: Jesús Enrique Arrieta Paternina[1]

El agua es fundamental para la vida de todo organismo y microorganismo del universo. De hecho, es uno de los indicios más importantes que buscan los astrónomos en cualquier planeta o satélite para saber si es posible la existencia de vida en aquellos cuerpos celestes (NASA, 2015).  Bajo ese criterio, es posible que ninguna otra sustancia sea tan importante para la vida y su subsistencia lo cual, lastimosamente, no es óbice para que algunas personas ignoren su importancia. Y es que aún si empíricamente como humanidad hemos sido conscientes del valor intrínseco del agua, las últimas décadas nos han demostrado que nos acercamos a una situación de estrés hídrico mundial que traerá consigo una escasez del recurso antes impensable (Koncagül et al, 2021).

Lo mencionado es a lo que se refiere la Dutsche Welle (DW) en Español (2023), en un pequeño video documental cuyos últimos minutos versan sobre la pregunta “¿Se podría convertir el agua en el petróleo del siglo XXI?”, haciendo relación a que el agua dulce podría convertirse para algunos en una “oportunidad de inversión” en tanto más escaso se convierta, pero entre las reflexiones de los expertos invitados resulta destacable, en opinión del suscrito, las palabras de la Analista del Instituto Internacional de Agua de Estocolmo, Martina Kilmes: “Tienes el derecho humano al agua, no tienes el derecho humano al petróleo”. Tales palabras deberían, en mi opinión, hacernos reflexionar acerca de cómo una parte de la humanidad, conscientes de la creciente escasez del recurso hídrico, está buscando hallar soluciones a este fenómeno, encontrando en el derecho, precisamente, una herramienta humana para solventar esta problemática como sociedad.

Por lo anterior, es a mi juicio importante traer a colación, en especial por su énfasis en el caso de Colombia, la obra del Dr. Oscar Darío Amaya, quien en su libro “Agua y Derecho Constitucional en Colombia”, pretende ilustrar cómo el recurso hídrico pasó de ser un bien bajo una óptica estricta de derecho civil o administrativo, a ser un verdadero derecho fundamental en el ordenamiento colombiano y, más aún, derecho humano reconocido en el derecho internacional público. Así, en su primer capítulo, el autor comienza realizando una reseña histórica acerca de varios cuerpos normativos desde El Nuevo Reino de Granada (1809) que traten la materia del agua aun si someramente.

Al inicio podremos evidenciar que la mayoría de los cuerpos normativos se preocupaban sencillamente por cosas como la propiedad del recurso o las formas lícitas de su explotación en predios, otros como el “Memorial de Agravios”, devienen más bien en una declaración sobre la biodiversidad de Las Américas y la importancia de las “Riquezas Naturales” tales como los ríos y los mares, por mencionar los cuerpos de agua, encontrando así multitud de precedentes que nos refieren al interés de legisladores y gobernantes de configurar una normativa relacionada con los recursos hídricos de la nación desde su génesis. Por supuesto, una reseña histórica de esta índole llegaría a analizar la Constitución Política de 1991, siendo este el subacápite más extenso del capítulo y con justa razón, pues tal como el mismo autor menciona, se trata de una constitución “generosa, pionera y visionaria en materia de protección del medio ambiente en general” (Amaya, 2018, p. 69), ello a pesar de que considera que la alusión al recurso hídrico no se hace como derecho fundamental de forma expresa, sino que se realiza, desde su consideración, como recurso natural, servicio público, parte del saneamiento ambiental en general y como un objetivo del Estado social y democrático de derecho como es Colombia (Ibid.).

El segundo capítulo de la obra analiza cómo el agua llegó a considerarse un derecho humano en Colombia, aunque haciendo necesaria mención del derecho internacional e incluso del derecho comparado para tales efectos. Aquí el autor es claro en justificar la necesidad de una categoría jurídica para el recurso hídrico como derecho (Amaya, 2018, p. 73), encontrando como principales razones la condición pasiva del usuario de los servicios de agua y saneamiento, quien devenía en ser mero súbdito de la actividad prestacionista del Estado, y, por otro lado, el desmedido interés privado en aquellos servicios, que privilegió las ganancias económicas aun en desproporción del interés social y colectivo. Luego, hace un recuento de diversos instrumentos de derecho internacional que han servido para la edificación conceptual y práctica de un derecho al agua. La selección del autor en este aspecto resulta ciertamente adecuada, aunque podría criticarse la falta de extensión de algunas disposiciones importantes en materia como la “Resolución sobre Derecho Humano al Agua y al Saneamiento del 20 de julio de 2010 de las Naciones Unidas”, terminando el capítulo con un análisis de derecho comparado en donde fascina notar la región latinoamericana como principal productora de derecho constitucional relacionado con el agua.

Finalmente, el tercer y último capítulo, aunque corto, sirve como recuento general acerca del agua como servicio público en Colombia (Amaya, 2018, p. 137), haciendo un repaso conceptual y práctico acerca de los aspectos principales de lo que se entiende por “servicio público”, e hilvanándolo hasta llegar a los servicios de abastecimiento de aguas y saneamiento, con especial énfasis en el acueducto y alcantarillado, además de explicar su relación con otros derechos fundamentales y los objetivos estatales. Pese a que el autor realiza un análisis destacable a nivel sustancial, se echa de menos que no dedica un espacio concreto para hablar de las vías procesales, siquiera las constitucionales, para incoar la defensa del derecho al agua en cuanto a servicio público, todo lo cual no resta mérito al análisis de derecho constitucional realizado en el capítulo.

En opinión del suscrito, se trata de una obra que recoge y analiza en forma adecuada las principales disposiciones jurídicas, a nivel nacional e internacional, sobre el derecho al agua, utilizando una bibliografía doctrinal y jurisprudencial más que acertada, y aún si pudieron quedar temas con mayor elaboración y contenido, como monografía es excelente para iniciar estudios u obtener un panorama general acerca del derecho al agua, especialmente en el caso colombiano.

Bibliografía:

Amaya Navas, O. D. (2018). Agua y Derecho Constitucional en Colombia. Universidad Externado de Colombia[2].

DW Español (21 de mayo de 2023). Dónde se lucha ya y dónde se luchará por el control del agua [Archivo de video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=8gRH0WRz7q8&t=610s&ab_channel=DWEspa%C3%B1ol

Koncagül, E. et al (2021). Informe mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos 2021: el valor del agua; datos y cifras. UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000375751_spa NASA (07 de Abril de 2015). The Solar System and Beyond is Awash in Water. https://web.archive.org/web/20150410113514/http://www.nasa.gov/jpl/the-solar-system-and-beyond-is-awash-in-water/


[1] Abogado de la Universidad del Norte de Barranquilla. Cursando especialización en derecho del medio ambiente en la Universidad Externado de Colombia.

[2] Puede consultarse el texto analizado en: https://bdigital.uexternado.edu.co/server/api/core/bitstreams/5bc4e319-b7e8-4c6d-8447-3ad48de378f7/content

Imagen: Pixabay (2020). Imagen de Colombia, Santa rosa y Termales en el balneario de santa rosa. Extraído de: https://pixabay.com/es/photos/colombia-santa-rosa-4924693/