20 años – Álvaro Hernando Cardona

Álvaro Hernando Cardona*

En el año 1995 el departamento de Derecho Público de la Universidad Externado de Colombia empezó hacer énfasis en Derecho Ambiental creando la línea de investigación “Derecho del Medio Ambiente”. Justo a mediados del año siguiente se da una feliz coincidencia para este autor, porque en Neiva, el Capítulo Huila de la Asociación de Egresados del Externado, organiza un encuentro al que asisten de la Casa de Estudios su rector Fernando Hinestrosa Forero, Alfonso Gómez Méndez, Jaime Bernal Cuellar, Andrés González (entonces presidente de la Asociación de ex externadistas) y un profesor muy querido por Hinestrosa, Oscar Darío Amaya Navas quien además sentía afecto por esa región, pues por dos años había fungido como gerente regional de un banco nacional importante y un ex gobernador del Departamento había sido su padrino de matrimonio.

La coincidencia es porque al autor de este texto, quien entonces fungía como Director Seccional de la Corporación Autónoma Regional del Río Magdalena , y venía de renunciar al cargo de carrera administrativa de Profesional Especializado en la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena CAM, se le ofreció acompañar como docente ocasional la especialización, cursos y seminarios que luego siguieron sobre el Derecho Ambiental. Todo eso dio pie para que años más tarde, en el 2009, se le invitara a integrar el grupo de investigadores hasta el día de hoy.

Precisamente fue de la mano de este último profesor como en 1997 la Universidad toma  la decisión de ofrecer la Especialización en Derecho del Medio Ambiente. Tomó el reto que a finales del año 1996 el maestro Fernando Hinestrosa le encomendara de organizar dicho programa y una línea propia de investigación que arroja su primer fruto con el lanzamiento del primer libro y primer tomo de la prolífica obra Lecturas sobre Derecho del Medio Ambiente, que ya alcanza a ser una colección de diecisiete tomos.

En el año 1998 se crea el Departamento escindido del de Derecho Público y con esa autonomía administrativa logra la autorización del Ministerio de Educación para ofrecer desde el 2000 la Maestría en Derecho de los Recursos Naturales.

Además de la experiencia que los docentes e investigadores tienen de estar en contacto con profesionales de diversas disciplinas y muchos de ellos funcionarios en diversos niveles de decisión importantes en las autoridades ambientales del país, tienen la valiosa de estar periódicamente en discusiones y retroalimentaciones con sus pares.

También debe destacar este autor en el blog, que la existencia del Departamento de Derecho del Medio Ambiente, del Externado,   ha generado otras experiencias regionales. Hemos podido, por ejemplo, tener cómo alimentar un espacio desde hace casi 20 años en un periódico de circulación diaria con una columna especializada sobre estos temas y cada año destacamos los resultados de las investigaciones, publicaciones y Jornadas Internacionales. Definitivamente la Universidad Externado de Colombia es el centro de pensamiento ambiental con sentido social y efervescencia académica que Fernando Hinestrosa, Oscar Dario Amaya y la actual Directora, María del Pilar García, han orientado.

*Miembro del grupo de investigación en Derecho del Medio Ambiente

20 años – Relato Álvaro Osorio Sierra

Álvaro Osorio Sierra*

Ha transcurrido mucho tiempo desde que tomé una decisión que sería definitiva para mi vida y que permitió dar inicio a la formación académica como abogado, en el mismo año que nuestro Código Nacional de Recursos Naturales Renovables y de Protección del Medio Ambiente inició su vigencia, norma que a pesar de su importancia y reconocimiento universal solamente pude conocer a fondo después de muchos años de ejercicio profesional, pues el estudio y defensa del entorno en aquellas épocas ya lejanas resultaban casi que extrañas a la práctica jurídica.

Una vez obtenido el título profesional y después de transitar tantas veces por los fríos corredores de juzgados, tribunales y oficinas públicas; de discutir con colegas las novedades del derecho laboral, las nuevas normas administrativas y las  centenarias disposiciones del Código Civil, recibí un llamado de quien ejercía la jefatura jurídica de la empresa en la que he laborado por más de 30 años, para informarme, sin protocolo alguno, que había sido trasladado de dependencia, y me correspondería, en la nueva gestión, atender los asuntos referidos a la propiedad inmobiliaria y  un tema “novedoso” que había sido nominado como “Derecho del Medio Ambiente”.

Todavía recuerdo la indignación que me produjo la noticia. Se me obligaba a abandonar mi mayor fortaleza profesional en el derecho, producto de años de trabajo, para sumergirme en las angustias que provocaría la asunción de grandes responsabilidades en el manejo ambiental de la más importante empresa de servicios públicos domiciliarios del país. Las alternativas eran pocas: o iniciar la aventura de conocer nuevos desarrollos del derecho, o renunciar al empleo para continuar, como independiente, el trabajo de abogado. Acepté el reto al recordar la bella enseñanza del famoso cuento del maestro Jesús del Corral, “Que pase el Aserrador”.  Y empecé otro camino, el mismo que permitió un tardío regreso a la academia, como alumno en la Universidad Externado de Colombia, en la Especialización en Derecho del Medio Ambiente, concebida como una respuesta a las necesidades de un país cuyo ordenamiento superior se estructura a partir de una concepción abiertamente ecologista. Por eso, un tributo y reconocimiento especial a su fundador, Óscar Amaya, y a quien siempre lo apoyó, con su permanente visión de futuro, el maestro Fernando Hinestrosa.

Fue un año de grandes expectativas y realizaciones, logradas al término de extenuantes jornadas académicas y prolongadas sesiones de trabajo, compartidas con un excelente plantel de profesores y el grupo de compañeros que, con idénticas expectativas, llevó a feliz término el programa. ¡A todos ellos los recuerdo con especial afecto!

Cumplida como se encontraba esta primera etapa y con el compromiso que implica la condición de externadista, fui vinculado como docente en el programa del cual recién había egresado, condición que conservo después de trascurridos 18 años y que me ha permitido compartir extensas y agradables conversaciones con los más importantes investigadores en derecho del medio ambiente en Iberoamérica, y la corresponsalía fluida con reconocidos tratadistas y estudiosos de esta disciplina jurídica, que han contribuido, con sus enseñanzas, a profundizar en asuntos de interés académico y apoyado nuestra gestión profesional.

La formación, acompañamiento, solidaridad y apoyo permanente brindado por el Departamento, exigen expresar una gratitud imperecedera, pues en momentos tan difíciles como los vividos con la enfermedad catastrófica que padecí y que me hizo someter a múltiples intervenciones quirúrgicas, así como las oportunidades de crecimiento brindadas, permitieron consolidar una concepción del mundo y del relacionamiento interpersonal acordes con los principios que orientan el cumplimiento de la misión que con tanto orgullo nos ha encomendado la Universidad; y que he podido cumplir, entre otras, gracias a aquella decisión que se adoptó y me fue informada, como lo dije, sin protocolo alguno, y que en su momento me produjo indignación. Un reconocimiento también a aquel jefe que tomó tan “arbitraria” decisión que para bien transformó mi vida, y a María del Pilar García, quien ha conducido los destinos de esta escuela, con la dedicación y compromiso que la comunidad académica espera y exige.

Después de tantas intervenciones quirúrgicas; acciones de inconstitucionalidad, derogatorias y reformas, nuestro Código de Recursos y yo continuamos vigentes, ¡aunque no tan “completos” como antes!

*Docente e investigador del Departamento de Derecho del Medio Ambiente

20 años – Relato Luis Felipe Guzmán

Luis Felipe Guzmán Jiménez*

Es motivo de orgullo y plena satisfacción celebrar los primeros 20 años de fundación del Departamento de Derecho del Medio Ambiente de la Universidad Externado de Colombia, primera escuela de Derecho Ambiental sólida y fuerte en Colombia, orgullosos de nuestro pasado, con aprendizaje y cimientos para encarar el futuro con propiedad y eficacia, celebramos este momento. Con sobrada razón decía Gracián, que «solo vive el que sabe».

Traigo a la memoria, muchos momentos que hoy recuerdo con alegría, uno de ellos mi llegada a esta unidad académica, en donde inicié como monitor académico en el mes de agosto del año 2012, ya son siete años cargados de satisfacciones, esfuerzos, sacrificios, responsabilidades, compromiso, entrega, temor al futuro (sensación que aún no pasa), y de maravillosos escenarios para la discusión y la disertación de las ideas.

Mi paso por el Departamento ha sido enriquecedor como monitor académico, investigador asistente, docente en el pregrado, como becario para cursar estudios de Maestría y ahora el Doctorado en Madrid; es decir, he sido estudiante y funcionario de esta unidad académica. Durante todo este tiempo de avance continuo he contado con el acompañamiento de varios Maestros quienes entregan su confianza, su conocimiento, su amor a la profesión, su pasión por luchar por una Patria más próspera, sostenible y equitativa, y el compromiso integérrimo por la investigación y la excelencia académica, características propias del talante externadista.

Seguramente en este lustro y un poco más, fueron y serán muchas las diferencias conceptuales, ideológicas o culturales con docentes, investigadores y estudiantes, de eso se trata la academia, ese trabajo silencioso de profesionales que con vocación enseñan y buscan resolver problemas jurídicos que aquejaron o afrontan las sociedades, irradiando con su incansable trabajo, el compromiso con las futuras generaciones. Esto refleja la consolidación del Departamento, siempre bajo la tolerancia, el respeto por las ideas del otro, así resulten contrarias y un espíritu innovador de aportar conocimiento y abandonar los paradigmas siempre impregnados por la profundidad de los clásicos y la vanguardia de la posmodernidad. Nuestra casa académica (nuestro Externado) sigue surcando nuevos rumbos, defiende el pluralismo, la democracia, la autonomía y la tolerancia, como cimientos de la sociedad. Además, salvaguarda el gran legado de nuestros fundadores «educación para la libertad», ligada a la incertidumbre y promueve la crítica, la discusión, el disenso y la disertación.

El trabajo realizado durante estos años es enriquecedor y alentador trazando caminos con responsabilidad bajo los laberintos de la ciencia de lo justo y lo equitativo, y en nuestro caso, lo sostenible, dedicando innumerables jornadas para dejar a través de obras y de la cátedra, un camino limpio a quienes lleguen al ámbito universitario y a la vez consigan para sí, la necesaria madurez de pensamiento. Haciendo un llamado a guardar el concepto que «[…] la verdadera universidad hoy son los libros», como anotara un pensador inglés, pues en mi caso y en el de muchos, nada aprendo mejor que aquello que me exige un esfuerzo personal de búsqueda y asimilación, dejando la responsabilidad de guía y orientación al maestro en la pesquisa perenne del conocimiento, a través de libros que como los editados por esta unidad académica, son un ingrediente necesario en la preparación de nuevos profesionales, equilibrados y certeros en el oficio de administrar la justicia y el Derecho y de garantizar una justicia ambiental.

Además de las diferencias en los conceptos y las disertaciones, han pasado momentos de grata recordación por el ingrediente humano y de camaradería que hacen mucho más agradable la tarea diaria,  recuerdo los primeros días como monitor académico, llenos de dudas e incertidumbres, la curiosidad que despierta la investigación, los momentos de alegría al publicar por primera vez un artículo académico en alguna de las obras editadas por el Departamento, la satisfacción que produce la primera clase que impartía a los estudiantes del pregrado, en fin muchos recuerdos maravillosos. Todos estos momentos son libros escritos con nuestra experiencia y las tendencias renovadoras y actuales de la ciencia jurídica son aliciente para seguir en este Departamento moderno, donde hay mucho por construir, siendo los jóvenes estudiantes y docentes los responsables de preservar lo edificado, conservando la estructura de la obra fecunda de los fundadores para que a través del tiempo siga siendo soporte de los cambios y decisiones que se generen en el país y en el mundo.

Felicitaciones al Departamento de Derecho del Medio Ambiente, bajo la tutela de la Doctora María del Pilar García Pachón, Directora, al Doctor Oscar Darío Amaya Navas, fundador de esta unidad académica y a todo el maravilloso cuerpo de docentes, investigadores nacionales y extranjeros, monitores académicos y equipo administrativo (compañeros) por estos primeros 20 años al servicio de la comunidad académica en los que el baluarte han sido los programas de excelencia ya probada y connotada en el sector, el grupo de investigación respetado en la academia nacional e internacional, sobresaliendo la seriedad académica y el compromiso con nuestra Alma Mater, con el país y con las nuevas generaciones.

20 años – Relato Pedro Pablo Vanegas

Pedro Pablo Vanegas Gil*

Hace ya dos décadas inició sus actividades la especialización en derecho del medio ambiente. Puedo decir que fui testigo presencial de ese advenimiento, cuando fungía como asistente de la Dirección de Posgrados de la Facultad de Derecho. En la oficina de posgrados, que para entonces funcionaba en el piso quinto del Edificio A contiguo a la rectoría, corría el año de 1998 cuando llegaron a esa dependencia de posgrados, el Dr. Óscar  Amaya y la joven María del Pilar García que venían con la propuesta de crear un nuevo programa de especialización, que tanta falta le hacía al país y que pretendía responder a las necesidades de diferentes actores que se encontraban habidos por un tener un conocimiento especializado en una materia que ya empezaba a tener su espacio propio como era el derecho de los recursos naturales o derecho del ambiente.

Empezamos a llenar las fichas de la creación del programa que para esa época exigía el ICFES como condición necesaria para su funcionamiento, a la par de la estructuración curricular, académica y docente del naciente programa de especialización.  En ese mismo espacio, ya reducido por cierto, también llegaron los nuevos programas de derecho minero energético y derecho marítimo internacional; todos en esa misma oficina, donde teníamos que rotarnos las sillas para podernos sentar, mientras se acondicionaban los espacios físicos que les permitiera actuar con mayor autonomía. Así surgió la Especialización en Derecho del Medio Ambiente, en un contexto de camaradería y colaboración, entre todos los que compartíamos aquella oficina.

Han pasado desde entonces cuatro lustros en donde el incipiente “departamento” de derecho del medio ambiente creció y se fortaleció. Muestra de ello es que a o lo largo de estos 20 años la especialización ha llegado a más de 30 promociones; ha ampliado su oferta académica en posgrados, primero con el curso de maestría en recursos naturales, luego con nuevos cursos de especialización como lo son el de derecho agrario y, más recientemente el de derecho de tierras; se ha extendido a otras ciudades como Medellín, Barranquilla, Bucaramanga, Neiva;  en cuanto a los cursos de extensión, bastante prestigio han ganado, por su altura académica, las Jornadas Internacionales de Derecho del Medio Ambiente y que no decir, con el tema de sus publicaciones, donde su producción editorial es encomiable.

Pero también he tenido el privilegio de hacer parte de la nómina de profesores desde entonces, gracias a la generosidad y confianza del Dr. Amaya, primero, y ahora de la Dra. María del Pilar García. Se trata de un curso que se ha llamado, desde los inicios del programa, Introducción al Derecho que tenía como modesta pretensión apoyar a los estudiantes, especialmente los de disciplinas profesionales distintas al derecho, en conceptos jurídicos básicos que les permitieran con mayor solvencia, adentrarse a los estudios jurídico-ambientales.

Así pues que, enhorabuena al Departamento de Derecho del Medio Ambiente en su Vigésimo Aniversario!

20 años – Relato Mauricio Pinto

Mauricio Pinto*

La Universidad Externado de Colombia me ha brindado múltiples experiencias que valoro de sobremanera, y por ello es sumamente gratificante acompañar las actividades que desde el Departamento de Derecho del Medio Ambiente se generan en torno a los veinte años de su creación.

Mi primer contacto con la Universidad se remonta a algo más de una década atrás, cuando tuve la oportunidad de concretar, en el referido  Departamento, una breve estancia de investigación sobre el derecho humano al agua. Desde entonces, he vivenciado numerosas actividades que me han permitido crecer académica y humanamente, y a la vez transmitir a alumnos y otros interesados el valor y la importancia que el Derecho Ambiental presenta para la sociedad actual.

La incesante labor de investigación que desde ese ámbito se concreta, reflejada en una nutrida producción editorial que incluye las más importantes series de obras sobre Derecho de Aguas y Medio Ambiente de Latinoamérica, es una muestra de la trascendencia que este centro académico presenta para la región. Del mismo modo, he tenido el orgullo de integrar el plantel docente de destacados programas formativos que –como el programa de Derecho Internacional de Aguas que se ha desarrollado junto a Global Water Partnership- han sido dirigidos académicamente por docentes del Departamento de Derecho del Medio Ambiente, consolidando la formación de gran parte de los expertos y dirigentes del continente.

Esta clara transferencia de saberes que el Externado realiza día a día, caracterizada por un pluralismo de ideas y enfoques, es seguramente lo que ha convertido a esa Universidad en un punto de encuentro de especialistas de todas las latitudes; sea en el desempeño docente, al participar de las variadas publicaciones e investigaciones, al compartir sus conocimientos en Jornadas y Congresos, o al interactuar con tesistas y alumnos.  Profesores de España, Chile, Argentina, Costa Rica, Perú, Guatemala, Brasil, entre muchos otros lugares, hemos podido integrar nuestras experiencias gracias a un prestigioso ámbito universitario de internacionalización que se ha generado desde Bogotá, convirtiéndose en un faro que marca la tendencia de la disciplina en la región.

*Mendoza, Argentina. Profesor de la Maestría en Derecho del Estado con Énfasis en Derecho de los Recursos Naturales – Universidad Externado de Colombia

20 años – Relato Claudia Gafner-Rojas

Claudia Gafner-Rojas*

Del mundo académico me enamoré durante mis estudios de derecho en el Externado y del derecho ambiental, en particular, al final de la carrera cuando con mi amiga Juanita Sánchez elegimos entusiasmadas en 1994 el tema de la tesis de grado. La protección del derecho al medio ambiente sano en el derecho colombiano fue el objeto de nuestra investigación. Hacía poco tiempo se había celebrado la Conferencia de Río sobre Desarrollo Sostenible. Las cuestiones ambientales eran en ese tiempo algo novedoso, casi exótico y por supuesto no había muchos especialistas en la materia.

Eternamente agradecida estaré con el Maestro Hinestrosa y con el doctor Hernando Parra Nieto, quienes en mis comienzos confiaron en mi y alentaron mi carrera académica. Incluso tras mi decisión de irme a Europa el 1994 nunca perdí el vínculo con la Universidad gracias a su apoyo. Desde España aportaba yo humildemente mis investigaciones sobre derecho ambiental internacional y europeo. En esos momentos se empezaba a fraguar lo que es hoy nuestro Departamento de Derecho del Medio Ambiente y se preparaba lo que sería la primera especialización en Derecho del Medio Ambiente, que empezó en enero de 1998.

Por mis intereses y formación tuve la fortuna de entrar a formar parte de ese espacio académico. En este punto recuerdo con cariño las charlas que mantuve con el doctor Oscar Amaya en Barcelona para afinar los detalles de mi vinculación. Él era mi nuevo jefe en el Externado. Una de esas charlas, en particular, por la Diagonal en los alrededores de la Universidad, dejó una marca inolvidable por los consejos personales que me dio.

Veinte años cumple el Departamento y se nota su madurez. La doctora María del Pilar García ha sabido con tenacidad no solo continuar la obra del doctor Amaya, sino que además le ha impreso su toque personal. En ella veo no solo una decidida directora del Departamento y por tanto mi actual jefe en el Externado, sino también una amiga.

Formar parte de este proyecto dinámico e inquieto significa mucho para mi. Es mi oportunidad de seguir entregando mi corazón a la academia colombiana desde la distancia. Humildemente y con cariño, ahora desde Suiza, espero poder seguir por mucho tiempo aportando mis conocimientos y la experiencia profesional y académica acumulados en las Universidades de Barcelona, St. Gallen y Rovira i Virgili y contribuir al propósito de hacer cada vez más grande al Departamento de Derecho del Medio Ambiente.

Por todo lo dicho puedo decir modestamente, pero con orgullo que he visto nacer y crecer al Departamento de Derecho del Medio Ambiente de la Universidad Externado de Colombia, que he formado parte de ese proceso y que me siento enormemente agradecida y honrada por esto.

Muchas felicidades a todos los que están subidos en este barco y contribuyen a llevarlo a buen destino. ¡A celebrar!

*Miembro del Grupo de Investigación en Derecho del Medio Ambiente

20 años – Relato Óscar Darío Amaya Navas

Óscar Darío Amaya Navas*

Desde hace mucho tiempo quería aprovechar este espacio para compartir con todos algunas reflexiones sobre lo que ha significado llegar a los primeros veinte años de actividades de nuestra unidad académica. Todo lo que ha pasado transcurre por mi mente como una película con sentimientos encontrados. Por un lado nostalgia, evocación, tristeza; por otro, gratitud infinita. Y, quizás, en el medio, ilusión y esperanza. Positivismo.

Por supuesto que el primer recuerdo es sobre el Maestro Fernando Hinestrosa, un regalo de la vida y del destino para con todos los que tuvimos el privilegio de trabajar cerca de él. Un visionario, un adelantado para su época. Y, claro, asoma la nostalgia. Hace seis años se fue a descansar dejando un enorme legado para el país, para la educación y para el derecho, en general. Apoyó con generosidad la idea de la Especialización en Derecho del Medio Ambiente, teniendo muy claro el concepto de equilibrio que propende por un desarrollo sostenible. Protección ambiental y desarrollo social y económico, cada uno en su dimensión. Su obra, Maestro Hinestrosa, está a la vista. Continuar leyendo